sábado, agosto 27, 2005

Ciruelos en flor...


Estoy enamorada y ¿qué importa?
Lo estoy como lo he estado mil veces
Contando las horas para verlo
Llorando a solas por esa frase que no me dijo.
Estoy enamorada, sí, y lo acepto
Escuchando sus pensamientos como propios
Saboreando su silueta como a un dulce
A veces agrio y a veces imperdible...
Estoy enamorada y me siento sola
Jugando como una niña a ver sin ojos
Jugando a nacer de nuevo
Y a morir en su boca.
KTZ

viernes, agosto 26, 2005

¡Oh no, Meteoros!


Una vez un astronauta viajó a la luna y no vió un un meteorito que le cayó encima. Y el astronauta se cayó en la Tierra y el meteoro se cayó en la Tierra. Millones de meteoros ¡Oh no, Meteoros! Y un enfermito dijo ¡Oh, fuegos artificiales! y el inteligente dijo - no, es un meteorito -. Y subió un súper héroe a romperlo y no pudo porque se murío y venía a gran velocidad. Y vino un bombero y lo apagó.
VBCI
( 9 a )

jueves, agosto 25, 2005

CHAT NOIR



Nada esperaba encontrar mientras caminaba ese día. Era de madrugada ya, y el efecto del alcohol en mi cuerpo se estaba desvaneciendo. No podía tomar por cinco meses después del accidente, pero esa noche había algo en el aire que me hizo querer escapar unas horas de la realidad... y claramente lo logré...

Regresaba a casa después de una noche estropeada por el mal tiempo, que aunque no por eso dejó de ser una de las más conmemorativas de mi vida tras el acontecimiento que estoy pronta a relatar.

No pensaba más que en suaves motas de algodón acariciando mi cabeza mojada por el sudor de caminante agotado y ebrio, cuando sin querer miré el piso recién comenzado a ser bañado por los rayos de Sol, y descubrí con gran sorpresa que no iba sola en mi camino, una sombra pequeña me acompañaba en el trayecto... no quise saber más de mi audaz acompañante y me eché a correr como una loca tras la sombra más larga que había. Pero sin escatimar en explicaciones ni saludos de rigor, el pequeño objeto comenzó a imitar mi actitud, corriendo detrás de la suya propia... así comenzamos a acompañarnos en el trote sin mirarnos el uno al otro hasta llegar a la puerta de mi casa. Corrimos tantas cuadras juntos que sin ponernos de acuerdo, nos hicimos amigos.

Sin decir palabra inspeccioné mi bolso buscando las llaves que luego, con dificultad inserté en el picaporte. Al ingresar, aparté la puerta para que mi nuevo compañero pasara también... quién iba a pensar que en medio de la noche, en medio de la nada, iba a encontrarme con algo tan insignificante y tan desagradable como un gato negro...


KTZ